Pruebas de Inyección – Caída de Presión

Sigra lleva a cabo dos tipos de prueba de inyección – caída de presión. Ambas utilizan herramientas de prueba de vástago de perforación de Sigra para inyectar, más que producir.

El procedimiento básico es el mismo en ambos casos. Es decir, la herramienta DST se ejecuta para aislar la zona de prueba y hacer los ajustes. A continuación, se deja que la presión de la formación llegue casi al equilibrio. A esto le sigue un período de flujo, que en este caso implica flujo dentro de la formación, seguido de un período de recuperación.

Prueba de Inyección

El primer tipo de prueba implica el uso de la bomba del equipo de perforación o de la bomba de pistón montada en remolque DST para inyectar fluido en la barra. La bomba montada en remolque entrega hasta 6 litros por minuto, más allá de lo cual la bomba de la torre de perforación se utiliza a través de un sistema de control que produce inyección de caudal controlado o de presión constante. El modo habitual de funcionamiento es que la inyección se lleva a cabo durante un período y, a continuación, la zona de prueba se cierra para permitir que la presión decaiga.

Prueba de Descarga Variable

El segundo tipo de prueba se utiliza normalmente cuando la presión de la formación es demasiado baja para producir una DST útil (prueba de flujo de entrada). En este caso el vástago de perforación se llena con agua y cuando se alcanza el equilibrio se abre la válvula para permitir el flujo desde el vástago de perforación hacia la formación. Después de un período de flujo de entrada, la válvula se cierra para permitir la recuperación. El volumen de fluido que corrido se mide por el cambio en la presión de descarga dentro de la tubería de perforación.

Análisis

El proceso de análisis es idéntico al utilizado para las pruebas de vástago de perforación, excepto que en lugar del flujo de entrada se lleva a cabo el flujo de salida.

Aspectos Prácticos

Aunque parece que el sistema tiene ventajas, especialmente para evitar la desorción de gas de los carbones, se encontró que tiene complicaciones prácticas. La más grave de ellas es debido a los daños de la boca del pozo asociados con la inyección. Esto proviene de dos fuentes. La primera es la presencia de pequeñas partículas de arcilla en el fluido de inyección. Pueden haber llegado en el agua que se trae al sitio o desde la boca del pozo en sí. La segunda está asociada con la inyección de un fluido que no es el fluido de la formación, causando así una disociación de las arcillas en la formación que bloquea sus fracturas o diaclasas. El otro problema que se tiene que superar es el de estar seguro de la viscosidad del fluido que se inyecta, ya que puede estar contaminado con fluidos de la perforación.

Si  se va a utilizar alguna prueba de inyección, debe llevarse a cabo con un fluido lo más parecido posible al fluido del reservorio. En el caso de los pozos de metano de veta de carbón, esto significa preferiblemente el agua producida. Luego tiene que ser desfloculado y llevado al sitio en recipientes limpios. El pozo debe lavarse con este fluido para eliminar cualquier lodo de perforación. Esto se realiza preferiblemente mientras se gira y oscila el vástago de perforación con el fin de romper cualquier torta de filtración. Luego la prueba puede llevarse a cabo utilizando este fluido para la inyección.

Sin embargo, nuestra experiencia práctica es que en casi todos los carbones, excepto los más permeables, los problemas generalmente se experimentaron con el aumento gradual de los daños de la boca del pozo a lo largo de toda la prueba.

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